Dj Awards: Ibiza se rinde al culto a Guetta.
05/01/2012
Un par de marcianos, mucho cristal verde, una cascada de canapés, pinchos y pastitas, vino gratis y mucho ´glamour´, los ingredientes para darle seriedad al acto de entronación de David Guetta como el señor del ´house´.



IBIZA | ALBERTO FERRER No es necesariamente el más guapo, sólo puede presumir de una sonrisa perfecta y franca, ni siquiera parece que vaya al gimnasio a menudo y, no se sabe cómo ha sucedido, pero lleva siempre del brazo a una chica despampanante que le haría pasar por transparente en condiciones normales. Pero no lo son, porque David Guetta, algo encorvado y narigudo, es el chico de oro del momento en Ibiza.

Esto, que hasta anoche era algo oficioso, se oficializó con la salva de gritos que saludaron su proclamación como el mejor dj house del momento, en una isla en la que ello equivale a ser designado profeta de una potente divinidad. Además, para mayor solemnidad, fue el último premio en escucharse en la gala.

Era la segunda vez que subía a escena, la primera en solitario. Sin el freno de su inseparable Cathy, que antes proclamó su amor eterno a Ibiza y a los ibicencos, David se desmelenó un poco y, medio en broma, le dijo a Lenny Ibizarre, padre a medias de los Dj Awards, que dejara de poner la banda sonora del anuncio de Citroën: «¡Quítala ya que es vieja, hombre!».

La agitación alcanzaba por aquel entonces su cénit entre la prensa allí congregada, pertrechada con una marabunta de micrófonos y cámaras, cada una de ellas indicativa del calibre del medio al que representaban. Curtidos en la marabunta, arreciaron los codazos entre presuntos compañeros para obtener el mejor encuadre o arrimar unas milésimas más la ´alcachofa´. Todo para escuchar a un Guetta muy correcto agradeciendo un premio de la isla que le ha dado «todo» en el año más feliz de su vida y recitar «You are watching Fashion Tv».

El otro bipremiado de la noche fue Armin van Buuren,
mejor dj trance y mejor dj internacional, que perdió en la batalla del lustre por incomparecencia: en un agradecimiento en vídeo grabado una semana antes, el holandés se mostró orgulloso por el reconocimiento y recordó que la temporada que viene volverá a Amnesia.

Sólo el hiperbólico Sven Väth estuvo al nivel de derroche expresivo que requiere la recepción de cualquier premio, saltando de emoción y contagiando a gritos su alegría por estar allí: «Os amo y también a la gente de Ibiza, gracias por hacer realidad mi sueño», proclamó. Además del mejor dj techno, Väth subió de nuevo con Luciano al escenario para recoger la kriptonita por haber protagonizado a medias la mejor sesión del verano ibicenco, en Ushuaia.

Uno tras otro, los premiados fueron desfilando ante Des Paul, que ejerció de maestro de ceremonias muy formal, aunque se permitió alguna ironía con las dificultades para poner música en las playas de Ibiza. Bajo su batuta, y con la ausencia de la cantante Rebeka Brown, que no explicó la organización a pesar de haberla anunciado unos pocos días antes, la ceremonia mantuvo un tono ágil a la par que distendido, un poco a lo Carlos Sobera, y seguramente está entre sus méritos el haber logrado una de las entregas más ágiles de los anales. Incluso demasiado.

Cuando la entrega llegó a velocidad de crucero, el chorreo de premiados superó los esfuerzos de los medios por entrevistarlos uno a uno, incluso, por una vez y brevemente, fueron los galardonados los que hicieron cola para desfilar ante las cámaras. El simpático Milton Jackson –kriptonita deep house– fue despachado sin miramientos, Sander Van Doorn –mejor dj electrohouse– llegó a quedarse plantado, entre la prensa, esperando a que alguien le preguntara algo, y los organizadores del International Music Summit, distingido por su importante contribución a la escena electrónica, pasaron de largo pensando que nadie querría nada con ellos –todos salvo Pete Tong–.

Es lo mismo que le sucedió a José Pascual, el otro padre de los premios, que saltó feliz con su kriptonita por la mayor dedicación a la música y se quedó mudo después, porque no se lo esperaba: «Ha sido una sorpresa total», en la que tendría mucho que ver su amigo Ibizarre, sonriente en la cabina. «Parece un premio a mí mismo», rió Pascual.

Con detalles como esos, los Dj Awards mantienen su aire de fiesta informal entre colegas, a pesar de que los nombres que jalonan la lista de premiados llenan aforos de miles de personas y sus honorarios por noche suman varios ceros. El hecho de que los organizadores intencionadamente se aparten de la industria y que los mismos profesionales confeccionen la lista de nominados que escogen los internautas hace que cada pedazo de kriptonita sea algo más que un premio, es un reconocimiento que hace que una estrella internacional con ventas millonarias como Guetta parezca sincero cuando confiesa que no cree que pueda superar este verano, o que Babina, ruso, cruce un continente para recibir su primer galardón internacional. «De repente, te pones en el mapa», decía Guy Gerber, mejor dj minimal.

La gala no superó las tres horas, algo muy razonable considerando que incluyó cena fría, decorada con una estatua humana en la pasarela de los premiados formada por los gogós de Pachá –en lencería victoriana ellas y ellos con trajes militares de corte soviético–, incluyó un intermedio protagonizado por una espectacular –como siempre– Barbara Tucker, la dama del house.


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